La teta castigada | Noticias de Salta

La teta castigada

protesta-feminista-en-saltaMonumento al Gral. Güemes, ciudad de Salta, martes 18.15hs, autos en la rampa del lugar. Personas en las escalinatas, las militantes feministas portan carteles con consignas sobre igualdad, libertad, respeto y dignidad para la mujer. Los torsos desnudos, algunos pintados.

El cielo gris anuncia una llovizna que promete baja temperatura, pero en medio de la protesta los senos se vuelven objetos mal mirados. Un grupo de hombres frente a las militantes sonríen, toman fotos del momento, detrás de ellos, la policía custodia el lugar. La ofensa más grande es sin dudas, la reacción del macho salteño que mira con lascivia a la mujer que les grita en la cara el onanismo público. Un acto violento se expresa, el periodismo convocado enfoca las tetas, las acosa, las tiene cada vez más cerca y deja atrás como un dato invisible, a los hombres que lamen sus labios, e ignoran los gritos del reclamo que las mujeres hacen, ante la atroz violación de la otra, la que está allí la que quiere y exige igualdad.

La convocatoria fue espontánea en todo el país, no la generó el topless prohibido en una playa de la pobre bonaerense Necochea; la generó la pobreza mental de una sociedad que meses antes había testimoniado el crimen y vejación de una joven marplatense empalada en una playa del Atlántico sur. Un conjunto social que le dice a los jóvenes que fumar marihuana está muy bien, pero penaliza con mil mores incomprensibles, partes del cuerpo femenino. " Las tetas que se muestran en televisión, las de la marca de ropa interior son comerciales y permitidas de exhibirse porque forman parte del mismo negocio que la trata y la prostitución" dice Alejandra, actriz y escritora, quien explica a los medios, en Salta, por qué las feministas reclaman el fin del patriarcado. Acompañan los movimientos de la Izquierda, el MST, el Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades, Pan y Rosas, algunas organizaciones civiles, público ocasional y vecinos que estaban de acuerdo con la protesta.
En las redes sociales se apela al pudor, en medio de personas que luego compartirán imágenes machistas; propagandas, memes y otras cosas que en sorna tratan de minimizar el nivel de organización espontánea. El escándalo no son los pezones que se erectan ante el primer frío de la tarde noche, sino la mirada masculina que reprueba lo hecho, pero se relame ante la exhibición, se frenan los autos, bocinean, pasan y otros autos tienen a sus conductores, allí mirando... voyeuristas que también ultrajan. En Salta está prohibido ser mujer, libre, igual, respetada, es en este mismo predio histórico en el que muchas jóvenes, los fines de semana desfilan por allí, desprotegidas.
Hay insultos en los espacios digitales, mandan a callar, a cerrar los orificios del cuerpo femenino, lo hacen porque el hombre en Salta, puede maltratar, es costumbre matar a las esposas, incluso cuando los machos están encarcelados. Es tradición dejar huérfanos, tocarle el culo a una persona, violar a una niña wichí, quemar novias y ex parejas. Golpear a la madre de tus hijos. Este nivel de agresión se expuso a los pies del monumento que recuerda al héroe Gaucho, al que todos hoy lamentaban vieran allí, las tetas colgando. Sin embargo, esta sociedad tan de procesiones, pacaterías y miradas masturbatorias, no salvó a la hermana del heroico Güemes, la condenó al olvido, jamás se la menciona como la primera argentina en dirigir un partido político, tampoco salvaron a Juana Azurduy de Padilla, a quien la condenaron a morir de hambre en su exilio de a pie, en la frontera entre Argentina y Bolivia. Esta sociedad que el 1° de Agosto dice reverenciar a la Pachamama, es la que aguanta los desmontes, la deforestación, los pesticidas y el tráfico de esclavos chinos para las plantaciones de empresarios que además ocupan bancas legislativas. Este atentado ambiental que provoca la muerte por desnutrición de los hijos indígenas, de esas madres que andan en tetas en pleno Chaco Salteño y a las que discriminan por indias. Esas personas a las que en las primeras décadas del siglo XX eran exhibidas en una vidriera del negocio de fotografías que había en Tartagal y ofrecidas como un objeto regional para los turistas y lugareños que quisieran posar con ellas, como un paisaje armado. Sí, vivos, en una vidriera, parados allí, en las mañanas del verano tropical, encerrados a 40° de temperatura.
El salteño, reza en septiembre, se acuesta en sirviñaku, venera en agosto a la Pacha, ayuna en Cuaresma y entre medio de las fiestas patronales, permite las atrocidades que se convierten en noticia todos los días.
Las tetas al aire, no son el problema, el mal mayor de estas construcciones sociales, son la toma, posesión y destrucción de los territorios, entendiendo al cuerpo de una persona, como uno de ellos.
Enojados están de visibilizar que aquí se aprueba el desvirgue de niñas por dinero, los intendentes abusadores, los políticos que en cada campaña, aprietan a familias enteras por bolsones. El machismo es el mecanismo del poder para someter y vulnerar a otra persona. Aprovecharse de la mujer, a la que jamás permitirán dirigir nada, menos aún las decisiones políticas que terminarían con el mal trato, los femicidios, los abusos y el tráfico de personas.
El problema es no ver a todo el conjunto social como un sistema, es no entender que no puede andar mal una pieza del mismo y creer que todo lo demás está bien. NO! todo está peor; hay machismo, asesinatos, violencia, esclavitud, pobreza, maldad, delincuencia, narcotráfico, ignorancia, hambre...etc, porque la base de este sistema es un ciudadano que se esconde en lo místico pero no practica lo religioso; no se compromete, no ayuda, no se juega. Niega, esconde, juzga, miente.
¿Cómo se revierte esto? Aprendiendo a ver seres humanos, únicos e irrepetibles, cuyo derecho al libre albedrío, la dignidad y el bienestar; les corresponde por el simple hecho de ser personas y acostumbrándonos a que el otro es distinto.
Nada bueno surge de odiar, menos aún si en lugar de acompañar el dolor, lo incrementamos. Castigar la teta es penalizar lo femenino, por diferente, por no hombre, por imposición y mandato patriarcal.

Fotografía:Primero Salta - periodista Fer Climent

Comentarios   

 
0 #3 Igualdad ante todoMatias 08-02-2017 03:46
Esto no justifica que exista machismo y que se pase por alto derechos totalmente legítimos de las mujeres sobre salarios sobre seguridad etc etc sino que cabemos en los extremos y a reclamar sin sentidos desviando la atención del verdadero reclamo que comparten todas las mujeres ya mencionados. Entender que todos somos personas y todos tenemos derechos y que por el sexo que tengamos no nos hace más ni menos va a ayudar a mejorar como sociedad. Lo que podemos estar seguro que la confrontación sin sentido no lleva a nada sano
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-1 #2 Igualdad ante todoMatias 08-02-2017 03:41
En estos casos de desigualdad podremos encontrar en primer lugar: abuso psicológico y físico de una mujer a hombre. (No existe un mecanismos tan eficiente por a si decirlo como en el caso de abuso de un hombre a una mujer hasta el muchos caso no se dan a conocer por verguenza)en segundo lugar leyes al momento de la tendencia de los hijos al momento de separación siempre ganan las mujeres salvo casos muy excepcionales.y así podríamos enumerar mucho casos mas
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0 #1 Igualdad ante todoMatias 08-02-2017 03:32
Al periodista
Antes que nada deberíamos analizar de una postura neutral, sin generalizar la situacion. No todos en salta son católicos por lo tanto la postura expresada sobre cómo es el salteño o sociedad San tema no tiene base alguna simplemente de una opinión personal del autor de esta publicación. En segundo lugar las desigualdades de género existen para ambos casos.
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